Inteligencia artificial y propiedad industrial

Introducción

La inteligencia artificial cada vez está más presente en la propiedad industrial e intelectual (PI).

Por una parte, de manera un tanto estruendosa, vamos conociendo casos de robots-que-crean-cosas-solitos y cuyos amos intentan que sus esfuerzos sean reconocidos.

De manera más silenciosa, también se conocen cada vez más casos de desarrollo de invenciones con la ayuda de un robot, al que se le ordena seleccionar el óptimo de un número astronómico de posibilidades.

Por último, las Oficinas de PI intentan adaptarse a los nuevos tiempos creando equipos de trabajo, organizando conferencias y celebrando consultas.

A continuación intento presentar estas tres cuestiones.

smart

Mi robot es listismo

Primero trataré los casos de robots que supuestamente han creado algo ellos solitos que sus dueños pretender proteger por una de las modalidades de la PI.

DABUS es un entrañable robot que responde al acrónimo de “Device for the Autonomous Bootstrapping of Unified Sentience”. Su creador, Stephen Thaler, doctor en física, inventor y emprendedor, lo entrenó durante un par de meses a partir de textos e imágenes, para producir conceptos cada vez más complejos.

Una vez finalizada la instrucción, DABUS pasó a manos de Ryan Abbott, médico, abogado y acupunturista, que lo dejó suelto, como si fuera un Roomba, para que inventara cosas el solico. Dos de estas ideacas, un recipiente para alimentos con forma de fractal y un sistema luminoso de emergencia, fueron el objeto de solicitudes de patente ante la EPO y la UKIPO.

Abbott aparece como solicitante en las solicitudes, pero insiste en que el único inventor es DABUS. La EPO considera que el inventor tiene que ser humano y Abbott responde que eso no lo pone en ningún sitio del Convenio de la Patente Europea. Conclusión: la EPO rechaza las solicitudes por no cumplir el requisito formal de designar a un inventor humano. No obstante, en paralelo a la discusión formal, la EPO elabora informes de búsqueda para estas solicitudes que indican falta de novedad o actividad inventiva. UKIPO también deniega las solicitudes por falta de designación de inventor humano, pero no elabora informe de búsqueda. No viene  mucho al caso, pero tengo la idea, quizás injusta, de que en la UKIPO son bastante perezosos: aun recuerdo esos fantásticos informes en los que en la lista de documentos considerados relevantes para la patentabilidad de la invención aparecía un lacónico NONE. Como examinador, mi gozo en un pozo.

Personalmente, el ejercicio de Abbott me parece que tiene como finalidad que le hagan casito más que obtener protección para un invento (que se supone que es para lo que está el sistema de patentes). Si las invenciones fueran realmente valiosas ningún solicitante se hubiera arriesgado a poner como inventor a un robot: se hubiera designando como inventor a sí mismo o al empleado más cercano al robot. Quizás haya alguna invención así entre nosotros y no lo sepamos. ¿Que el inventor “realmente” es el robot y no es ético decir que es otro? Puede ser, pero hasta que no haya forma de detectar invenciones inventadas por robots, ya me contarán cómo se va a poder demostrar que un robot ha sido el inventor.

Precisamente, en el siguiente caso, relacionado con propiedad intelectual, sí que había una prueba de que el robot había sido el autor de una obra. La obra controvertida es una noticia sobre la evolución generada automáticamente por Dreamwriter, un software desarrollado por Tencent. La noticia, publicada en un portal de Tencent, contenía un disclaimer al final de la indicando que “este artículo ha sido escrito por Dreamwrite, un robot desarrollado por Tencent”. Pues bien, parece que Yinxun, una empresa china, fusiló el artículo en su web.

Dreamwriter no es exactamente autónomo, ya que en su configuración intervienen humanos que le alimentan de la información relevante, especifican el formato en el que debe publicarse la noticia, así como las condiciones que deben desencadenar la publicación. Una vez se cumplen estas condiciones, el robot escribe la noticia y la distribuye a los sitios web para su publicación. Tencent dice que la noticia debe considerarse como una obra protegible por derecho de autor, siendo éste Tencent (no Dreamwriter) cosa con la que el juez chino estuvo de acuerdo.

Que el autor sea una persona jurídica es algo se recoge ya para algunos casos de software en España: art.97.2 TRLPI. No obstante, hay que reconocer que la legislación británica está mucho más avanzada, pues hace más de 30 años, en 1988, ya preveía que en caso de obras creadas por ordenador, el autor será “la persona que haya realizado los preparativos necesarios para la creación de la obra” (“the person by whom the arrangements necessary for the creation of the work are undertaken”).

Machine learning

Machine learning

¿Actividad computativa o actividad inventiva?

En mi opinión, las máquinas están realmente contribuyendo a la creación de ciertas invenciones nuevas y no obvias, pero haciendo uso de su actividad computativa, no tanto de una supuesta actividad inventiva. No obstante, reconozco que el límite entre un tipo de actividad y otra es quizás difuso.

Actualmente, un campo de aplicación es el diseño de nuevos fármacos. Las máquinas permiten reducir de millones a centenares el número de compuestos candidatos. Los humanos sí pueden procesar esos centenares de candidatos para elegir aquellos que podrían ser objeto de ensayos clínicos. Evidentemente, esto facilita diseñar fármacos de manera más rápida y barata.

Este fue el caso de una molécula candidata para el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). La máquina Centaur Chemist generó millones de moléculas candidatas, que cumplían unas condiciones de contorno, y seleccionó las más prometedoras, de acuerdo a unas reglas establecidas por humanos y a otras que identificó en el proceso.

Otras invenciones en las que pueden ayudar las máquinas son las de segundo uso médico, es decir, encontrar nuevas indicaciones terapéuticas para fármacos conocidos y autorizados. Idealmente, estos fármacos habrían sido administrados a millones de pacientes de los que se conocerían múltiples datos, no relacionados con la indicación ya autorizada. Algunos usos médicos, como los de la Viagra, quizás puedan detectarse por los humanos sin necesidad de máquinas. Sin embargo, las máquinas pueden masajear rapidamente todos los terabytes de información disponible y seleccionar compuestos candidatos para una determinada indicación no evidente, cosa que escapa claramente a las posibilidades de los humanos.

Este ha sido el caso de fármacos para combatir el nuevo coronavirus. A partir de la secuencia genética del virus y de ciertas intuiciones de los humanos sobre su mecanismo de actuación, la máquina BenevolentAI busca fármacos que pueda contrarrestar ese mecanismo de actuación y encuentra seis candidatos. Los humanos descartan varios que se usan contra el cáncer, por su alta toxicidad, y se quedan con el baricitinib, que actualmente se está usando contra la artritis.

Las Oficinas de PI y la Inteligencia Artificial

En este contexto, las Oficinas tratan de comprender las implicaciones de la inteligencia artificial. Estas implicaciones van desde la tramitación de solicitudes de PI hasta la finalidad misma de los sistemas de PI.

La OMPI celebró una reunión sobre inteligencia artificial en mayo de 2018, aunque restringida a representantes de sus Estados Miembros y centrada en el uso de IA para automatizar la tramitación de las solicitudes de PI. También en mayo de 2018, en tiempos de Battistelli y Casado, la EPO organizó la primera conferencia sobre este tema de carácter público y con un foco más amplio. Además, tanto la EPO como la OMPI mantienen espacios dedicados en sus webs.

Por su parte, la OEPM creó un grupo de trabajo sobre inteligencia artificial en septiembre de 2018. Una pista de su trabajo se encuentra en las respuestas proporcionadas por la OEPM a una consulta de OMPI en 2019:

  • análisis y evaluación de diferentes herramientas de Inteligencia Artificial aplicadas a Propiedad Industrial disponibles en el mercado y/o empleadas por otras Oficinas de PI, con objeto de encontrar una herramienta eficaz capaz de hacer pre-búsquedas de patentes que simplifiquen el trabajo del examinador, como por ejemplo preparaciones en EPOQUE.
  • en relación con solicitudes de marcas, pruebas de concepto, basadas en el empleo de algoritmos de inteligencia artificial, para intentar agilizar:
    • la comprobación de la clasificación de productos y servicios (Niza)
    • la clasificación de elementos figurativos (Viena)

La OMPI es probablemente el foro más relevante para debatir la interacción entre la PI y la IA. Desde 2019 está llevando a cabo una serie de reuniones al respecto con sus Estados Miembros. En la actualidad, la organización esta inmersa en la definición precisa de las cuestiones a debatir e invitó a ayudar en esta definición a sus Estados Miembros, así como a todas las organizaciones y seres interesados. Ya es posible acceder a las contribuciones, incluida la de la OEPM. Parece que no se han recibido contribuciones ni de personas físicas, ni de robots.

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