Las patentes y las pseudociencias: la acupuntura

Introducción

Como segundo capítulo de la serie dedicada a las pseudociencias, trataré en esta entrada sobre la acupuntura. Primero, intentaré explicar los principios de la acupuntura, para a continuación comentar algunas patentes relacionadas.

La acupuntura

Según la medicina tradicional china, la acupuntura se basa en la inserción de agujas finas en unos puntos específicos del cuerpo humano, llamados puntos acupunturales. El cuerpo humano estaría recorrido por una red de meridianos o canales que enlazan los diferentes sistemas del organismo entre sí. Los puntos acupunturales estarían sobre estos meridianos y a través de ellos fluiría la energía vital (qi). Esta energía no se puede ver ni detectar. Así, el papel de transportador de energía atribuido al meridiano confiere a estos puntos de acupuntura un poder de acción reguladora sobre el organismo.

La llamada “acupuntura occidental” se aleja de los meridianos conductores de energía vital, pero se basa igualmente en la inserción de agujas en puntos concretos del cuerpo humano, que pueden coincidir con los puntos acupunturales descritos en el párrafo anterior, y que, en general, siguen el trazado del sistema nervioso.

El uso más habitual de la acupuntura es el alivio del dolor.

Las patentes sobre acupuntura

En general, los métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico no son patentables. En España esta exclusión se hacía vía una ficticia falta de aplicación industrial. Con la nueva ley de patentes estos métodos siguen siendo no patentables, pero sin esconderse detrás de la falta de aplicación industrial.

Por tanto, no deberíamos ver procedimientos de tratamiento mediante acupuntura patentados (p.e. aplicar acupuntura en un punto concreto), pero sí veremos patentes sobre todo el utillaje relacionado, ya que las Oficinas de Patentes no suelen plantear objeciones por falta de aplicación industrial o suficiencia de la descripción en estos casos. De hecho, la Clasificación Internacional de Patentes prevé un lugar específico para las agujas de acupuntura (A61H39/08), donde hay casi 5000 documentos de patente publicados, incluyendo más de 30 patentes europeas concedidas.

Muchos estudios se han realizado sobre la eficacia de la acupuntura. Uno de los puntos más críticos es encontrar un placebo adecuado, que permita ensayos doble-ciego. En estos ensayos, el paciente no sabe si se le está aplicando acupuntura de la buena o solo un placebo; el terapeuta tampoco sabe si está aplicando (o no) el placebo.

Una opción sería insertar agujas de acupuntura en sitios distintos a los especificados por la teoría acupuntora. En general, el paciente no sabrá si le están aplicando la aguja en el sitio teórico, pero el terapeuta sí, por lo que no es un buen placebo.

Pues bien, el interés económico en procurar buenos placebos para realizar ensayos doble ciego debe ser grande, ya que hay patentes al respecto. Por ejemplo, la siguiente patente dice resolver el problema: aguja para realizar ensayos doble ciego sobre acupuntura.

acupunc

A continuación voy a comentar una decisión de la Cámara de Recursos de la EPO (T 0605/98) sobre una invención que tiene elementos de homeopatía y de acupuntura.

La invención consiste en un aparato para la administración acústica de homeopatía contra el herpes. Las oscilaciones electromagnéticas producidas por una dilución homeopática se reciben y convierten en una señal electrónica mediante un aparato basado en la electroacupuntura de Voll (EAV).

La EAV afirma, por una parte, que en los puntos acupunturales la resistencia eléctrica es menor. Por otra parte, los equipos de EAV permiten los cambios en la resistencia eléctrica producidos por diferentes sustancias, por ejemplo diluciones homeopáticas. Cuando se descubre un punto en las manos con una resistencia anormal es porque hay un problema. Para resolverlo, se coloca una sustancia en el aparato y se mide de nuevo. Si ahora la resistencia es normal es porque, según la EAV, la sustancia soluciona el problema. Esto supone un circuito eléctrico cerrado por el cuerpo del paciente.

Pues bien, en la invención,  la señal electrónica producida por el equipo de EAV es convertida en sonido con la misma frecuencia y amplitud que las oscilaciones que la originan. Estas ondas sonoras son transmitidas al paciente mediante un altavoz. Las ondas se pueden grabar en medios magnéticos y reproducirse posteriormente a conveniencia del paciente.

 

El examinador básicamente denegó la solicitud porque no se creía la invención: el efecto terapéutico no se podía explicar por la ciencia conocida y la solicitud tampoco aportaba pruebas.

El solicitante recurrió y, siguiendo el consejo de la Cámara de Recursos, modificó la invención eliminando los elementos no directamente conectados con el aparato. La Cámara de Recursos no vio problema ninguno de patentabilidad, una vez mutiladas a su gusto las reivindicaciones. El texto aprobado sigue mencionando la homeopatía y el herpes (pero no mucho).

Me parece una solución algo arbitraria. Por cierto, la patente no llegó a concederse, no por falta de patentabilidad, sino por falta de pago de las tasas.

herpes

 

 

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