Un indice de calidad para sistemas de patentes

Introducción

Un reciente documento de trabajo de Saint-Georges y Van Pottelsbergue examina el asunto de la calidad de los sistemas de patentes y su medición. El Sr. Van Pottelsbergue, que realizó hace poco una presentación del trabajo en Sevilla,  fue economista jefe de la EPO y actualmente ostenta la Cátedra Solvay de Innovación en la Universidad Libre de Bruselas.

La calidad de los sistemas de patentes, entendida como la rigurosidad y transparencia de los mecanismos que seleccionan las patentes que finalmente se conceden, no ha recibido mucha atención en la literatura académica. Por contra, el foco ha estado más bien centrado en la llamada fortaleza de los sistemas de patentes. Un sistema de patentes sería más fuerte cuantos más campos técnicos (software, métodos de negocio,…) incluya, cuanto más tiempo dure la protección y cuanto mayor territorio incluya, es decir, si cuanto más favorable sea un sistema a los intereses de los solicitantes más fuerte será. Desde esta perspectiva la calidad y la fortaleza son aspectos independientes de los sistemas de patentes: el que un sistema tenga o no calidad no nos dice nada sobre su fortaleza, y viceversa.

Para medir la fortaleza de los sistemas de patentes, el índice más empleado en todo tipo de estudios ha sido el creado por Ginarte y Park.

La vara de medir usual para la calidad ha sido la comparación de los porcentajes de concesión (cuantas patentes se conceden frente a las solicitadas) y de litigación (cuantas patentes resisten un litigio o una oposición frente al número total de litigios u oposiciones) entre países. No obstante, las patentes que se litigan son solo la punta del iceberg (sólo las patentes más valiosas van a juicio).

Diversos autores han encontrado una relación positiva entre la calidad y la innovación. En efecto, un mayor rigor en los mecanismos que seleccionan las patentes que son concedidas parece implicar un incentivo eficaz para la innovación. La hipótesis subyacente es la existencia de un círculo vicioso por el cual un mecanismo de selección de baja calidad conduce a más solicitudes de baja calidad, lo cual a su vez reduce la calidad del examen al aumentar la carga de trabajo de los examinadores.

No obstante, cabe la pregunta de si existe una relación negativa entre la calidad y el número de solicitudes de patente, es decir, si un mayor rigor en la selección de las patentes que se conceden llevaría a un menor número de patentes solicitadas. En este sentido, los autores construyen un índice de calidad para intentar responder a la pregunta de si la calidad, entendida como el cumplimiento de los requisitos de novedad y actividad inventiva de manera transparente, afecta o no al comportamiento de los solicitantes, en particular a la demanda de protección por patente y lo aplican para comparar la calidad, así entendida, de los sistemas de patentes de 32 países.

Definición del índice y sus dimensiones

El índice se establece como la suma de 9 dimensiones puntuadas de 0 a 1. Las dimensiones son:

Sistema “first-to-file” para la determinación de la propiedad (1 punto). Otros sistemas (como el “first-to-invent” puntúan 0). En la mayoría de países, España incluida, rige el sistema “first-to-file”, que tiene las ventajas de estimular la divulgación temprana de la invención, aumentando así la rapidez con la que se hace accesible el conocimiento al público y, sobre todo, de aumentar la seguridad jurídica al establecer un sistema eficaz de determinación de la propiedad, frente a otros, como el “first-to-invent”, que requiere en numerosas ocasiones de litigios para determinar el “primer inventor verdadero”. En este sentido, una de las aspectos esenciales de la reciente reforma del sistema de patentes de los EE.UU. ha sido la renuncia al tradicional “first-to-file” y reconducirlo al “first-(inventor)-to-file”.

 

– Publicación de un informe de búsqueda (1 punto). Un informe de búsqueda proporciona al solicitante una primera valoración de los requisitos de patentabilidad, en especial de los de novedad y actividad inventiva. Esta información es tenida en cuenta por el solicitante para determinar si le merece la pena continuar la tramitación o es mejor retirarse. Además, al publicarse, permite a terceros identificar y valorar la invención de manera transparente.

– Examen previo obligatorio (hasta 1 punto). La necesidad de superar un examen sobre la novedad y actividad inventiva de la invención que se pretende patentar supone un mecanismo eficaz de selección, ya que sólo las solicitudes más prometedoras o con un mayor valor para el solicitante serán examinadas en última instancia. No obstante, un plazo excesivamente largo para pedir el examen supone una falta de transparencia y una disminución de la seguridad jurídica, ya que una solicitud no examinada podría bloquear los proyectos innovadores de otras compañías por un periodo de tiempo significativo. Esta dimensión considera este aspecto reduciendo la puntuación conforme el plazo otorgado en un país determinado se aproxima al máximo de los países analizados (7 años). Si, como en el caso de España, no hay examen previo obligatorio, la puntuación en esta dimensión es 0.

– Oposición post-concesión (hasta 1 punto). Un procedimiento de este tipo permite revocar o modificar patentes concedidas que no cumplen los requisitos de patentabilidad asumiendo un coste significativamente inferior al que supone la litigación en tribunales. De manera similar a la dimensión anterior, la puntuación se reduce conforme aumenta el plazo concedido para presentar la oposición (hasta 12 meses). Si, como en el caso de España, no hay oposición post-concesión, la puntuación en esta dimensión es 0.

– Ausencia de periodo de gracia (hasta 1 punto). Durante este periodo el inventor puede presentar una patente sin que la divulgación de la invención en un artículo científico o en una conferencia le quite la novedad a la patente. La existencia de este periodo aumenta la incertidumbre, tanto más cuanto mayor sea. La puntuación se reduce conforme aumenta el periodo de gracia (hasta 12 meses). Si, como en el caso de España, no hay periodo de gracia, la puntuación en esta dimensión es 1.

– Ausencia de adiciones o continuaciones en parte (1 punto). Estas posibilidades se dan cuando se permite, sobre la base de una solicitud original, proteger en forma de nuevas solicitudes y de manera ventajosa aspectos no recogidos en la solicitud original. Esto aumenta artificialmente el número de solicitudes de patente, así como la incertidumbre sobre el objeto realmente protegido. Si no hay posibilidad de solicitar adiciones o continuaciones en parte está dimensión se puntúa como 1. En otro caso como 0.

– Ausencia de solicitudes ocultas (1 punto). Algunas Oficinas, en particular, la USPTO permite a un solicitante ocultar una solicitud durante todo el procedimiento, es decir, no publicar la solicitud sino directamente la concesión. Esto favorece la existencia de patentes “submarinas” que sólo emergen a la superficie para ser inmediatamente ejercidas. Si las solicitudes se publican a los 18 meses como máximo de la fecha de solicitud y no hay posibilidad de ocultar las solicitudes está dimensión se puntúa como 1. En otro caso como 0.

– Incentivos a examinadores (hasta 1 punto). Se asume que si el salario del examinador es elevado, su motivación aumentará y se retendrá a los mejores profesionales, aumentando la calidad del sistema. La puntuación de esta dimensión se estima como la proporción entre el salario de un examinador en una Oficina en paridad de poder adquisitivo frente al salario en la Oficina que mejor paga (la EPO, claro).

– Carga de trabajo (hasta 1 punto). A mayor carga de trabajo por examinador, menor calidad. La carga de trabajo se estima como el número de reivindicaciones que un examinador tiene que procesar en un año. La puntuación en esta dimensión es mayor cuanto menor es la carga de trabajo, tomando como referencia la que mayor carga de trabajo por examinador tiene (la India). Si la Oficina en cuestión no tiene examen previo obligatorio esta dimensión puntúa 0.

Resultados

La clasificación aparece encabezada por la EPO (100 puntos) y cerrada por la USPTO (18 puntos). En el estudio se hace una previsión de cómo mejorará la posición de los EE.UU. con la reforma introducida (+20 puntos). Por su parte, España se sitúa en la zona media baja (51 puntos). Una reforma de la Ley de Patentes española introduciendo el examen previo obligatorio, mejoraría su clasificación en unos 15 puntos, lo cual situaría a España en la zona media-alta.

Influencia de la calidad en la demanda de protección por patente

La calidad se estima con el indice establecido como la suma de las 9 dimensiones anteriores y la demanda de protección por patente se estima como el número de reivindicaciones por 1000 investigadores.

El gráfico confirma que el grado de calidad de un sistema de patentes está correlacionado negativamente con la demanda de protección por patente.

En el estudio se concluye mediante un modelo econométrico que esta relación negativa se mantiene cuando se introducen las tasas, el número de investigadores y la “fortaleza” del sistema de patentes como variables explicativas de la demanda de protección por patente.

No obstante, como crítica constructiva, dado que ni todos los investigadores son inventores, ni todos los inventores son investigadores, sería quizás más adecuado usar un indicador “normalizado” referido a la población (por millón de habitantes) o algún dato económico (PIB, gasto I+D).

En la misma línea, quizás también se podrían usar otras dimensiones o medirlas de distinta forma (por ejemplo, la carga de trabajo no tiene en cuenta la búsqueda de patentes, sólo su examen y es una parte esencial del trabajo del examinador en cualquier Oficina), pero seguramente los resultados serían similares.

Los autores, en una crítica a los PPH, opinan que las variaciones significativas en el índice por país, mundialmente y en el seno de la UE, sugieren que un sistema de reconocimiento mutuo llevaría a que la calidad de ese sistema sería la del eslabón mas débil, es decir, los solicitantes preferirían mayoritariamente la Oficina con un procedimiento menos riguroso y más opaco. No obstante, los PPH no son un sistema de reconocimiento mutuo sino simplemente un sistema para acelerar la tramitación en un país de las solicitudes de patente equivalentes a las que ya han sido concedidas en otro.

Finalmente, los autores concluyen formulando una pregunta sobre si un sistema de patentes con un índice de calidad extremadamente alto sería realmente favorable a la innovación y al crecimiento económico. Claramente un sistema muy riguroso supondría la concesión de muy pocas patentes, lo cual sería frustrante para los solicitantes. Y un sistema muy permisivo supondría que las empresas destinarían más recursos a solicitar patentes que a innovar realmente. En mi opinión, la respuesta está entre ambos extremos, pero más próximo al sistema representado por el nivel de calidad
alto.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s